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jueves, 27 de julio de 2017

LA NOCHE DE LOS CUCHILLOS LARGOS

La noche de los cuchillos largos representó el triunfo de Hitler y un punto de inflexión en el gobierno alemán, estableciéndose la figura del canciller como «juez supremo del pueblo alemán». Posteriormente, en 1942, Hitler adoptó formalmente este título. Se suprimieron las leyes que prohibían los asesinatos extrajudiciales. Pese a algunos esfuerzos iniciales de algunos fiscales de tomar acciones legales contra aquellos que llevaron a cabo los asesinatos, las cuales fueron rápidamente anuladas, parecía que ninguna ley podría limitar a Hitler el uso del poder.​ La Noche de los cuchillos largos también sirvió para enviar un claro mensaje al público de que ni los alemanes más destacados eran inmunes al arresto o incluso la ejecución si el régimen nazi los consideraba una amenaza.
Se trata de uno de los episodios más siniestros de la primera etapa de Hitler en el poder y de uno de los raros ajustes de cuentas en que la violencia nazi afectó a sus propios correligionarios. La Noche de los Cuchillos Largos u Operación Colibrí fue una purga que tuvo lugar en Alemania en la madrugada entre el 30 de junio y el 1 de julio –en realidad, continuó hasta el 2 de julio– de 1934, en la cual el régimen nacionalsocialista llevó a cabo una serie de asesinatos políticos. Los historiadores consideran que se debe incluir en el marco de una serie de actos que organizó el Partido Nazi, tras llegar al gobierno, para apoderarse de todas las estructuras del Estado alemán.

Se da la circunstancia de que muchos de los asesinados esos días pertenecían a las Sturmabteilung (SA), una organización paramilitar nazi. Adolf Hitler veía como una amenaza para su poder absoluto la independencia de las SA y de su líder, Ernst Röhm, y la inclinación de sus miembros a la violencia callejera. El führer, además, buscaba el apoyo de los jefes de la Reichswehr, la organización militar oficial de Alemania, que temían y despreciaban a las SA. La purga también le sirvió para atacar o eliminar a los críticos con su régimen, especialmente los que eran todavía leales al vicecanciller Franz von Papen, y para vengarse de antiguos enemigos.
Ernst Röhm

El ala más conservadora del ejército, la industria y el partido pusieron a Hitler bajo presión para que redujese la influencia de las SA y actuase contra Röhm .No contento con la simple dirección de las SA, Röhm presionó al canciller alemán para que lo nombrase Ministro de Defensa, un cargo que ejercía el general Werner von Blomberg.Röhm seguía albergando la idea de un nuevo ejército alemán dirigido por las SA. En la primavera de 1934, esta idea entró en conflicto directo con el plan de Hitler de consolidar su poder y ampliar la Reichswehr. Debido a que sus respectivos planes eran contradictorios, Röhm solo podría tener éxito a expensas de Hitler. Como resultado, se produjo una disputa dentro del partido entre Röhm y los más cercanos al canciller, incluidos el líder prusiano Hermann Göring, el ministro de Propaganda Joseph Goebbels, el jefe de las SS, Heinrich Himmler, y el ayudante de Hitler, Rudolf Hess.
Todos estos hombres eran veteranos del movimiento nazi y apoyaban a Hitler por ser su líder. Sin embargo, Röhm continuó mostrando su independencia y su poca lealtad al canciller alemán.

La expresión "Noche de los cuchillos largos" en alemán es anterior a esta masacre y se refiere en general a cualquier acto de venganza.No obstante, los alemanes aún usan además el término Röhm-Putsch ("Golpe de Röhm") para describir este suceso. Fue el nombre usado por el nazismo para indicar que con los asesinatos se evitó un mal mayor: un golpe de Estado que preparaban Röhm y las SA.

Durante la Noche de los Cuchillos Largos murieron al menos 85 personas, aunque hay fuentes que cifran el número total de fallecidos en centenares, y más de mil oponentes al régimen fueron asimismo arrestados. La mayor parte de los asesinatos los llevaron a cabo las Schutzstaffel (SS), el cuerpo de élite nazi, y la Gestapo o policía secreta. La purga consolidó el apoyo de la Reichswehr a Hitler, lo que le aportó prestigio en el Ejército, así como fundamentos jurídicos al régimen, ya que las cortes alemanas dejaron a un lado cientos de años de prohibición de las ejecuciones extrajudiciales para demostrar su adhesión inquebrantable al Reich.

Como la purga había costado la vida a tantos alemanes importantes, fue imposible mantenerla en secreto. En un principio, sus ideólogos no se pusieron de acuerdo en cómo manejar el asunto. Göring ordenó a la policía quemar todos los documentos relacionados con la masacre. Goebbels, por su parte, intentó evitar que los periódicos publicasen las listas de muertos, aunque el 2 de julio usó la radio para describir cómo Hitler había evitado que Röhm y Schleicher diesen un golpe de Estado y llevasen al país al caos.El 13 de julio,


Hitler justificó la purga en un discurso retransmitido a nivel nacional al ejército:
"En esta hora yo era responsable de la suerte de la nación alemana, así que me convertí en el juez supremo del pueblo alemán. Di la orden de disparar a los cabecillas de esta traición y además di orden de cauterizar la carne cruda de las úlceras de los pozos envenenados de nuestra vida doméstica para permitir a la nación conocer que su existencia, la cual depende de su orden interno y su seguridad, no puede ser amenazada con impunidad por nadie. Y hacer saber que en el tiempo venidero, si alguien levanta su mano para golpear al Estado, la muerte será su premio"

El ejército aplaudió casi por unanimidad el proceso llevado a cabo en la «Noche de los cuchillos largos» pese a que supuso la muerte de dos de sus generales, Kurt von Schleicher y Ferdinand von Bredow, ambos notablemente reconocidos.El apoyo del ejército a la purga, sin embargo, tuvo numerosas consecuencias a largo plazo.
 La humillación de las SA puso fin a la amenaza que suponía para la Reichswehr pero, al mantenerse al lado de Hitler durante la purga, vinculó estrechamente al ejército con el régimen nazi.sin una prensa independiente que informase sobre el suceso de la purga, los rumores sobre la noche de los cuchillos largos se propagaron rápidamente. Muchos alemanes escucharon las noticias oficiales, dirigidas por Goebbels, con gran escepticismo. Al mismo tiempo, sin embargo, muchos otros aceptaron las palabras del régimen y creyeron que Hitler había salvado a Alemania del caos 
Otros estaban horrorizados por la escalada de ejecuciones y la relativa permisividad de muchos de sus compatriotas. A muchos no se les escapó que la mayoría de las víctimas habían jugado un papel importante en el ascenso de Hitler al poder. La importancia de la masacre y la ubicuidad de la Gestapo llevaron a todos aquellos que no aprobaban la purga a guardar silencio con respecto a ella.
Hitler nombró a Victor Lutze como sustituto de Röhm al frente de las SA
El régimen hizo retirar el nombre de Röhm de todas las hojas de las dagas decorativas de las SA y sustituirlo por las palabras Blut und Ehre («Sangre y Honor», en alemán). El número de miembros descendió de tres millones en 1934 a 1,2 millones en 1938

Interesado en presentar la masacre como una actuación legal, Hitler consiguió que su gabinete aprobase un decreto el 3 de julio en la que se declaraba que «las medidas tomadas el 30 de junio, el 1 y el 2 de julio para evitar asaltos traicioneros son legales como actos de autodefensa por parte del Estado».​ El ministro de Justicia del Reich, Franz Gürtner, un conservador que había sido ministro bávaro de Justicia durante la República de Weimar, demostró su lealtad al nuevo régimen redactando el decreto, lo que concedió carácter legal a la purga. Fue convertido en ley por el ministro del Interior, Wilhelm Frick. La «Ley Referente a Medidas de Autodefensa del Estado» legalizaba retroactivamente los asesinatos cometidos durante la purga.La fuerza legal del régimen se hizo más importante cuando el principal jurista de Alemania, Carl Schmitt, escribió un artículo defendiendo el discurso del 13 de julio de Hitler. El artículo se titulaba «El Führer defiende la Ley».


















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